Mientras permaneció ingresado, Camilo hacía deporte y crucigramas. "Se me dan bastante mal", dice, "pero ya de antes". Desde hace unos días, el músico está de vuelta en Lavapiés: "Antes conocía las calles como la palma de mi mano, ahora me tengo que fijar para no perderme".
Tras cuatro meses y medio sin tocar, en febrero Edwards volvió a coger un contrabajo: "Mis colegas se están turnando para tocar conmigo y me ayudan a recordar los temas que he grabado. Gracias a ellos no he tirado la toalla. Cuando pienso en la que han organizado esta noche me entra el llanto. Porque puedo parecer duro por fuera, pero soy sensible por dentro. Seguramente, por eso me hice músico". el pais
academias de musica
clases de canto bogota
No hay comentarios:
Publicar un comentario