Poco a poco, el panameño recupera la memoria de aquellos días fatídicos: "Venía de un bolo. Recuerdo que llegué a casa y a partir de ahí me empieza a bailar la cosa. De repente comencé a sentirme mal. Llamé a una amiga y me dijo: 'Túmbate y mantén la puerta de la calle abierta'. Luego sé que vinieron varios de mis amigos y me llevaron al hospital, pero eso ya no lo recuerdo".
Gracias a los esfuerzos de sus allegados, Camilo fue aceptado en una institución aun careciendo de cualquier cobertura médica: "Después de no sé cuánto tiempo inconsciente, llegó el día en que abrí los ojos. Lo primero que vi fue una cama y, sobre ella, alguien que se parecía mucho a Javier Estrella. Pensé: 'debo de estar mal, porque creo haber visto al director del Festival de Jazz de Madrid en la cama de al lado'. Pero sí, era él". el pais
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